martes, 23 de julio de 2013
"Ghost Dog" (1999) de Jim Jarmusch
Ghost dog, el samurái de los suburbios. Creo que el cine de Jim Jarmuch, aparte de ser un ejercicio artístico de sublime factura visual, ahonda profundamente en los lugares y en la identidad de los personajes en relación con éstos, cómo conducen sus vidas en zonas marginales y hostiles.
El caso de ghost dog es excéntricamente paradigmatico: mendigo salvado por un gánster, se convierte en un samurái en la gran ciudad. La reflexión considero interesante enfocarla desde la posibilidad de adoptar, en una sociedad individual y aislada como la occidental, un código de conducta basado en una tradición japonesa que data del siglo X. Ghost dog irá siguiendo cada regla de esta filosofía vital, fundamentada en la convivencia con la muerte "uno debe imaginarse la muerte al menos una vez al día", en la determinación en la vida y anticipar sus fenómenos "hay algo que aprender de una tormenta. Cuando te encuentras con una, intentas no mojarte pasando por debajo de las casas, pero aún así te mojas. Cuando estás resuelto desde el principio, no quedarás perplejo, aunque te mojes igualmente. Este entendimiento se extiende a todas las cosas" y en la compresión del propósito del momento presente "no hay nada más que el único propósito del momento presente. La vida de un hombre es una sucesión de momento tras momento. Si uno entiende completamente el momento presente, no habrá nada más que hacer, ni nada más que perseguir".
Quizá lo que más me gusta del cine de Jarmusch (como también muestra en "Coffee and Cigarettes", "Noche en la Tierra" o "Down by Law") es que se olvida a veces del propósito argumental, que en principio aquí es de venganza, y nos muestra cómo se desenvuelve la persona en su cotidianeidad. Los travellings que acompañan los andares de ghost dog con la música de RZA crean un mundo, y tanto las citas leídas en off por Whitaker del código samurái, como los primeros planos y la cámara subjetiva nos muestran al personaje en este mundo y cómo lo ve a través de sus ojos. Aunque su enfoque verse sobre la eliminación del enemigo y el autoconocimiento, también hay una interacción silenciosa incluso afectuosa con su entorno, como si las palabras a veces estuviesen de más, pero sin embargo hubiese gran respeto hacia este perro fantasma que vive en una azotea entre palomas.
Otra cuestión que me parece interesante es la importancia que da a la cultura y a su forma de difundirla, como un intercambio directo entre personas que luego se cuentan lo que piensan acerca de lo que han leído. Gran película de Jarmusch, recomendable a quién le guste el cine de autor y pensar la identidad.
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